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martes, octubre 31, 2006

La siesta se asocia a una mayor mortalidad y riesgo de hipertensión

Las personas que necesitan dormir la siesta habitualmente durante más de una hora tienen asociado un mayor riesgo de mortalidad, así como de sufrir hipertensión arterial, según destaca el neumólogo Fernando Masa, jefe del Servicio de Neumología del Hospital San Pedro de Alcántara (Cáceres, España), centro que ha estudiado los ritmos biológicos del sueño de unas 400 personas con una edad media de 46 años. En el marco del XXXIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), celebrado en Sevilla, este experto señaló que una de las causas por las que algunas personas necesitan dormir habitualmente la siesta durante más de una hora "se debe a que padecen apnea del sueño", ya que, según dice, "el 50 por ciento de este grupo de personas analizado padecen este trastorno". La apnea obstructiva del sueño, afecta a más de dos millones de españoles y se manifiesta en frecuentes paradas respiratorias mientras se duerme debido a la caída del paladar y el cierre del paso de aire a través de la faringe. Este trastorno, que puede llegar a provocar hasta 700 paradas respiratorias en una noche, influye en el cansancio del que las sufre. Normalmente son estas personas las que más necesitan descansar a mitad del día. De igual modo, sostiene que otras de las conclusiones que se desprenden del estudio es que la apnea del sueño "también es la responsable de la hipertensión arterial que padecen", por lo que recomienda a estas personas que acudan a su médico de cabecera, siempre atendiendo al hecho de que "han dormido de media por la noche 7.4 horas, tiempo más que razonable para estar descansado, pero que aún así necesitan de la siesta".
El dormir la siesta habitualmente puede ser un marcador de que se sufre de apnea del sueño por la noche, lo que motiva la siesta de tarde", insiste este experto, quien asegura que en este estudio se demuestra que la persona que duerme la siesta habitualmente tiene peor calidad de vida que la que no duerme la siesta. Con todo, aclara que las "siestas breves" de tarde, se refiere a la denominadas ´cabezadas´, "son un hecho fisiológico del que no vemos relación alguna con un problema del sueño". Según la Separ (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), las sospechas de los investigadores españoles comenzaron después de percatarse de que la media de horas nocturnas dormidas en más de 4.000 personas estudiadas era de 7,4 horas, un período de tiempo que estiman "suficiente" para reparar el cansancio que se acumula durante un día rutinario. Basándose en este indicador, así como en el hecho de que en torno al 30 por ciento de la población precisa dormir en la mitad del día para reparar su cansancio, los neumólogos del Hospital de Cáceres se plantearon la hipótesis de si la necesidad que tienen muchas de estas personas de hacer siesta se debería a un sueño nocturno corto o de mala calidad. Al hilo de ello, encuestaron a unas 400 personas y establecieron dos grupos: uno que dormía la siesta habitualmente y otro que no lo hacía. A ambos se les realizaron diferentes pruebas, entre ellas un estudio de las constantes del sueño, apreciando que el grupo familiarizado con la siesta padece mayoritariamente apenas y, relacionado con ello, una alta tasa de hipertensión arterial. Otras de las señas comunes a las personas que padecen este trastorno, según el estudio, están relacionadas con malos hábitos. Así, la mayoría de las personas que han participado en la investigación y que confesaron que dormían durante el día eran fumadores y bebedores en mayor medida que los que no se echaban la siesta. Se concluye, por tanto, que la siesta duradera se realiza para recuperarse de una apnea de sueño, por lo que supone un indicador fiable de esta patología.



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