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lunes, noviembre 20, 2006

Sordera inducida por el ruido

Un nuevo estudio realizado en EE.UU. confirma que escuchar música a todo volumen disminuye la capacidad auditiva de los jóvenes. Con el volumen emitido por los nuevos reproductores de música mp3 e iPod, la nueva tecnología de audio de las salas de cine y las salas de ocio nocturno los jóvenes se arriesgan a quedarse sordos 30 años antes que la generación de sus padres.
Según comenta el autor del estudio estadounidense, Brian Fligor, «si una persona se excede un día en particular y luego no usa los auriculares el resto de la semana, no corre un riesgo mayor; el problema está en alguien que excede el 80 por ciento durante 90 minutos día tras día, mes tras mes, por años», añade el especialista.
El análisis de más de 100 estudiantes concluye que las personas que escuchan música a un 80 por ciento de la capacidad de volumen de su reproductor, un punto en el cual el sonido se considera elevado, deberían hacerlo menos de 90 minutos diarios. El estudio no detecta problemas en los individuos que escuchaba música entre el 10 y el 50 por ciento del volumen máximo durante períodos prolongados. Asimismo, no se encuentran diferencias en los niveles de sonido entre las marcas de reproductores o entre los géneros musicales evaluados, que han sido desde rock y música country hasta música disco. Los resultados del estudio se aplican a niños y adultos, aunque los expertos desconocen si los chicos son más susceptibles.
La pérdida de audición puede pasar inadvertida y llegar a tardar diez años en manifestarse. Según manifiesta el autor del estudio, especialista en Audiología del Hospital de Niños de Boston, «me preocupa el adolescente que con 24 o 25 años ya tendrá pérdida de audición inducida por el ruido, y al que le quedan unos 60 años por vivir con una audición que sólo empeorará».
Un segundo estudio efectuado junto Terri Ives, de la Escuela de Audiología del Colegio de Optometría de Pennsylvania, revela que los auriculares que se colocan dentro de la oreja y emiten el sonido directamente a los oídos no son más peligrosos que los que se ubican por sobre éstos.
Otro trabajo publicado recientemente en la revista New Scientist concluye que uno de cada cuatro jóvenes tiene su oído dañado por haber escuchado música a volúmenes muy altos. El estudio se ha realizado en Düsseldorf (Alemania), en el Instituto de Medicina Ocupacional de la Universidad Heinrich Heine y para llevarlo a cabo, se examinó a unos 1.800 jóvenes de edades comprendidas entre los 18 y los 25 años. Los científicos encuentran pérdida de audición en la cuarta parte de los participantes, siendo los más afectados precisamente aquellos que pasaban mayor tiempo escuchando música a un volumen elevado.
La investigación se ha efectuado en Alemania pero los datos podrían ser extrapolables a buena parte de los países desarrollados donde la música tecno, escuchada durante toda una noche en los clubes, los walkman ajustados a las orejas y a máximo volumen durante el día, y los nuevos sistemas Dolby instalados en algunas salas de cine, están causando estragos en el aparato auditivo de la juventud.
En otro estudio realizado también en Alemania, en el que se ha hecho un seguimiento a 270 estudiantes de Berlín, se muestra que uno de cada diez jóvenes menores de 18 años ya había sufrido daños en su oído que le impedían mantener y entender una conversación normalmente. Los investigadores han encontrado que los adolescentes que escuchaban música con walkman durante más de dos horas al día y que acudían a una discoteca al menos una vez a la semana, tenían una reducción de diez decibelios en su sensibilidad auditiva (aproximadamente el 20% de la población menor de 30 años elige como ocio escuchar música e ir a discotecas).
Un sondeo efectuado en el Reino Unido, demuestra que el 14 por ciento de las personas de entre 16 y 34 años utilizan sus reproductores de música personales durante 28 horas a la semana. Más de una tercera parte de las 1.000 personas interrogadas en la encuesta han dicho que tenían un zumbido en el oído, una señal de daño en la audición, tras escuchar música alta. Según advierte la Organización de Investigación de la Sordera en Reino Unido, adolescentes y jóvenes adultos que escuchan reproductores de mp3 a un volumen demasiado alto y demasiado a menudo se arriesgan a quedarse sordos 30 años antes que la generación de sus padres.
Casi el 40 por ciento de las personas interrogadas en la encuesta ha dicho que no conocía las consecuencias y el 28 por ciento dice que iban a bares, pubs o clubes nocturnos ruidosos una vez a la semana. La organización aconseja seguir la norma del 60-60. No escuchar el reproductor de mp3 a más del 60 por ciento del volumen máximo y no utilizarlo durante más de 60 minutos cada vez.
Las salas de cine son otro peligro potencial; la nueva tecnología de audio puede hacer que escuchar la banda sonora de una película se convierta en una experiencia casi dolorosa. Además de elevar la presión sanguínea, el ritmo cardiaco y la concentración de hormonas del estrés, el sonido de películas como Batman & Robin y especialmente de los trailers que se muestran antes de pasar las películas, puede provocar dolor de cabeza, pitidos en los oídos o incluso sordera temporal. Muchas personas salen del cine con alteraciones auditivas temporales que pueden durar minutos o días. Por ejemplo, un sonido explosivo (como el de un motor que suena a 140 decibelios) puede acabar con las células frágiles que hay dentro del oído interno y destruir así la habilidad de entender una conversación mantenida en voz baja y los sonidos de alta frecuencia. Esto hace que se pueda oír pero no entender, porque los sonidos consonantes, que son los de alta frecuencia, son los que se dañan primero. Esta pérdida hace que, por ejemplo, distinguir entre los sonidos de s y f se convierta en un problema. Ya en 1995, la Organización Mundial de la Salud recomendó a los fabricantes de walkman que limitaran su volumen máximo. La legislación es, en este punto, muy importante y se cuestiona la tolerancia de la ley europea ya que la mayoría de los reproductores de mp3, puestos al máximo, alcanzan los 104 decibelios. Este valor está muy poco por encima de la legislación pero muy cerca del ruido generado por un martillo neumático (110 decibelios). Ahora el gobierno alemán está tratando de convencer a la Unión Europea de que es necesario poner un límite de volumen a los aparatos estéreos personales y ha propuesto un máximo de 90 decibelios (algunos walkman alcanzan hasta 120 decibelios). Sin embargo, los fabricantes de estos aparatos aseguran que no hay una fórmula aceptada para medir el sonido que sale de los aparatos estéreos personales, porque un micrófono colocado en los auriculares del walkman no registra el mismo sonido que el que se escucha cuando se llevan puestos.



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