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sábado, mayo 26, 2007

Incontinencia urinaria en adultos

El 70 por ciento de los que los que sufren pérdidas involuntarias de orina es mujer. La incontinencia urinaria entierra a diario a sus afectadas en la incomunicación, la vergüenza y el aislamiento. En parte porque su confesión sigue siendo tabú y en parte, también, porque muchas pacientes desconocen que existen soluciones terapéuticas eficaces que pueden alejarles para siempre del uso de los pañales. Acaban de ser presentados nuevos estudios que confirman la eficacia a largo plazo de una técnica quirúrgica y la satisfacción de sus usuarias. También se han conocido los resultados positivos de un ensayo con células madre realizado en Canadá. España empieza otro similar el próximo mes de septiembre. Los úrologos confirman que la incontinencia de orina, por fin, empieza a estar cercada.
Mientras los especialistas siguen afanándose por trasladar a sus compañeros de profesión y a la población que la incontinencia urinaria no es una consecuencia irremediable del paso del tiempo o de la maternidad y que hay solución, las afectadas continúan ocultando su secreto y conformándose con los absorbentes. «Los pañales son nuestros enemigos, nosotros no queremos condenar a nadie a llevarlos de por vida cuando hay terapias eficaces», recalca Edilberto Fernández, del Hospital Ramón y Cajal y director del servicio de Urología de la Clínica San Rafael (ambos en Madrid, España). Entre tanto ellas se resignan, muchos de sus médicos todavía hoy descuidan preguntar a sus pacientes si sufren pérdidas involuntarias de orina. A pesar, incluso, de que estos escapes están reconocidos por la Organización Mundial de la Salud como uno de los siete problemas que requiere mayor atención sanitaria. Más de 50 millones de personas lo sufren, en silencio, en todo el mundo. El panorama, visto así, pinta muy negro, pero los esfuerzos de los urólogos empiezan a dar sus frutos.
'Por fin algo se mueve en la Incontinencia Urinaria', es el título escogido por José Emilio Batista, responsable de la Unidad de Urodinamia del Centro Médico Teknon en España para un artículo publicado recientemente en la revista SEMERGEN, edita por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria en el que se reconocen los avances producidos tanto en el conocimiento de las razones que conducen al trastorno como en la constatación de algunas de las causas del éxito y del fracaso de los tratamientos. «Han cambiado muchas cosas. Ahora hay, por ejemplo, más fármacos, pero sobre todo existe un interés mayor por parte de los sanitarios en conocer cómo se diagnostica y se trata. Organizamos cursos de formación con frecuencia para ellos y para los ciudadanos y tienen una gran acogida», declara el doctor Batista.
La revista 'The New England Journal of Medicine' publica un estudio que consagra una de las técnicas quirúrgicas para este trastorno, el 'sling' suburetral -colocación de una malla de polipropileno- y desbanca claramente a la intervención estándar hasta hace unos años, la operación de Burch, conocida también como colposuspensión retropúbica.
Pese a que ambos procedimientos logran tasas de curación de entre el 80% y el 90%, tal y como se apunta en el nuevo trabajo, la persistencia de esta eficacia decrece con el tiempo en mayor medida con la operación de Burch.
«Los cabestrillos o sling empiezan a vislumbrarse como la mejor de las opciones para la forma de incontinecia más común: la de esfuerzo, (pérdida de orina que se produce por la actividad física o un esfuerzo, como toser, reír o estornudar). Además de que su colocación es rápida y sencilla y no requiere anestesia general», recuerda Luis Prieto, coordinador del grupo de trabajo de Urología Funcional, Femenina y Urodinamia, de la Asociación Española de Urología. Para este especialista, una de las formas de valorar realmente si un procedimiento médico es efectivo y cumple con su misión pese al paso del tiempo es realizar «cuestionarios que reflejan la satisfacción de las pacientes, un aspecto que precisamente refleja el nuevo trabajo. Los galenos tenemos que estar cerca de las pacientes para saber si están curadas y no guiarnos únicamente de las estadísticas recogidas en los ensayos clínicos», insiste. En el estudio, un total de 655 mujeres fueron asignadas a un tipo u otro de intervención. Los autores de la investigación, pertenecientes al Grupo de Trabajo de Tratamiento de Incontinencia Urinaria del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos puntualizan: «Es la primera vez que tenemos datos de una comparación meticulosa a largo plazo de dos técnicas quirúrgicas tan frecuentes en las mujeres».
Los resultados apuntan que las tasas de éxito a los dos años de la intervención son mayores con la colocación de la malla que con la intervención de Burch. Pero, además, un 86 por ciento de las que se sometieron a la colación del 'sling' se mostraron satisfechas con la intervención en comparación con el 78 por ciento de las sometidas a la técnica estándar. La mayoría de los especialistas se posiciona a favor de los cabestrillos. «Un 30 por ciento de las afectadas de incontinencia de esfuerzo requerirá cirugía para poder dejar de usar pañales y el cabestrillo suele ser la más recomendada. Pero esta opción terapéutica es la última, antes hay otras alternativas no quirúrgicas», recuerda el doctor Fernández. Así, la primera indicación efectiva en los casos de incontinencia urinaria leve o moderada es la rehabilitación del suelo pélvico. Este tipo de fisioterapia, en la que se incluyen las técnicas para el reentrenamiento de la vejiga o los ejercicios de Kegel está destinada a fortalecer los músculos cercanos a la uretra. Adicionalmente, puede utilizarse la estimulación eléctrica, cuyo fin es provocar una contracción pasiva de las fibras musculares del suelo pélvico. Se realiza mediante la aplicación de una sonda vaginal o rectal con electrodos por los que se transmiten los impulsos eléctricos.
Las técnicas de 'biofeedback' son aquéllas en las que el paciente logra, a través de unos parches que se colocan sobre los músculos y que están unidos por un alambre que se conecta a una pantalla de televisión, que el afectado con ayuda del terapeuta sepa exactamente cuándo se están ejercitando los músculos apropiados. Asimismo, pueden usarse conos (pesas de distintas medidas) que se colocan en el interior de la vagina y que la mujer debe tratar de retener en su interior.
También recientemente se ha dado a conocer, durante la celebración del congreso anual de la Asociación Americana de Urología que ha tenido lugar en Anaheim, Estados Unidos, los resultados de un trabajo canadiense sobre la eficacia de las células madre en la incontinencia urinaria. Los autores, pertenecientes a la Universidad de Pisttsburgh (EE.UU.) y al Centro de Ciencias de la Salud Sunnybrook en Toronto (Canadá), sometieron a una biopsia de tejido muscular a ocho mujeres con pérdidas de orina por esfuerzo. Tras la extracción, aislaron y expandieron las células madre de la muestra en un cultivo. Posteriormente, las participantes recibieron inyecciones de sus propias células madre en el área situada alrededor de la uretra. Estos implantes se realizaron con agujas de ocho y 10 milímetros. Al año de realizarse la terapia, cinco de las ocho pacientes aseguraron tener mayor control de la vejiga y una mejoría en su calidad de vida sin haber experimentado efectos secundarios ni a corto ni a largo plazo. El equipo de Toronto no es el único que ha depositado su fe en las células madre para acabar con los escapes involuntarios. Así, en España, ya está diseñado un estudio cuya fase I se iniciará el próximo mes de septiembre. El escenario del ensayo: la Clínica Universitaria de Navarra; las protagonistas: 15 afectadas de incontinencia urinaria y el 'padre' de la investigación, José Enrique Robles, del departamento de Urología. «El planteamiento de esta nueva técnica nace gracias a la experiencia en el uso de células madre para la regeneración miocárdica en la insuficiencia cardiaca, que se lleva a cabo en el área de Terapia Celular de la Clínica. Hasta ahora, la veteranía mundial en este campo alcanza apenas un poco más de media docena de casos en Canadá y unos 180 en Austria. Pero nosotros trabajamos la técnica de forma distinta tanto en la obtención como en el procesamiento de las células y en la forma de implantarlas», reseña el doctor Robles. Este especialista reconoce que tres de las participantes ya han sido sometidas al procedimiento, tras haberles extraído entre tres y cuatro gramos de tejido muscular de la pierna. Con esta cantidad, a las seis semanas de cultivo, se obtiene un número suficiente de células madre para el implante: 50 millones. «Mientras que en Austria utilizan colágeno como medio de soporte para inyectar las células madre, nosotros usamos el propio plasma de la paciente y las implantamos en el esfínter uretral externo guiados por ecografía», insiste. Tanto él como su equipo creen en las posibilidades de este método, pero «siempre hay que mostrarse cautos. Todavía estamos en la primera fase del ensayo y queda mucho por hacer».
Otro de los futuros enemigos de los pañales que actualmente está siendo evaluado por la agencia estadounidense que regula los medicamentos y los fármacos (la FDA), es el bautizado como Terapia de Continencia Ajustable (ACT, siglas en inglés), que consiste en la introducción de balones a la salida de la vejiga que, al hincharse, aumentan de tamaño y comprimen la uretra impidiendo el escape de la orina. Sin embargo, y pese a que los investigadores de la Universidad de Emory, en Atlanta (Estados Unidos) que han realizado el ensayo con este sistema en 160 pacientes afectados por incontinencia urinaria de esfuerzo por problemas en el esfínter defienden su eficacia, algunos expertos consultados disienten de las bondades atribuidas a este nuevo producto y afirman que no hay datos suficientes que avalen su valía. En cambio, la tóxina botulínica (conocida por su poder antiarrugas) parece tener más adeptos que la ACT. «El botox es útil en la incontinencia de urgencia, que se caracteriza por las ganas irrefrenables de ir al servicio y se inyecta en el músculo de la vejiga, provocando su relajación. La contracción continua del mismo es lo que hace que el paciente tenga ganas frecuentes de orinar», recuerda el urólogo del Hospital de San Rafael.
A la espera de que estas futuras terapias logren desterrar los pañales de los adultos, los especialistas reclaman la necesidad de concienciar a la población de declarar la existencia del problema y la obligación de los médicos de velar porque éste no se oculte.



1 Comentarios:

Anonymous Antonio Ruiz Peña dijo...

Su blog está muy completo, sólo para complementar les dejo unos links en los que he encontrado muchos datos sobre la incontinencia además de tips y una gran gama de productos.
http://tenamexico.blogspot.com/
http://www.facebook.com/pages/TENA/208852542465141?ref=ts

9:49 p. m.

 

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